Misioneros de María – Mayo 2015

“Hay mayor felicidad en dar que en recibir” Hech 20, 35. 

Cita que nos muestra una de las virtudes que caracteriza a la persona: la GENEROSIDAD, virtud por la que salimos de nosotros mismos y nos damos a los demás, es esencial para la propia felicidad, pero vista con ojos cristianos, hace referencia al mandato de Cristo: el mandamiento del amor.

Es por eso que existe un grupo de jóvenes Sanjosefinos marianistas que año a año van formando parte de los denominados MISIONEROS DE MARÍA, conformado por alumnos (as) de IV y V de secundaria que libremente comparten sus vidas con nuestros hermanos (as) de las distintas comunidades campesinas de la sierra de La Libertad donde los Marianistas están presentes. En cada una de las comunidades que visitamos encontramos la alegría y la generosidad de nuestros hermanos (as) del campo es por eso que comparto con ustedes las experiencias de estos jóvenes mensajeros que forman parte de los misioneros de María.

Les presentamos algunos testimonios de los misioneros, obreros de María:

Mariana Agreda Rocca  V «C»

“Tenía unas inmensas ganas de conocer esa realidad, sin ser consciente de que estas personas de Capulí cambiarían mi manera de ver el mundo.

Cuando acepté ir nunca me imaginé a las personas que nos iban a recibir, ni a las que íbamos a ayudar. Son personas humildes y sencillas. Lo poco que tienen te lo dan. Nosotros no hemos ido a ayudar, porque los que nos han ayudado han sido ellos, nos han renovado nuestro corazón con cada sonrisa, cada pequeño gesto de amor.

Ellos le agradecen a Dios por lo poco que tienen y siempre están dispuestos a ayudar y eso es impresionante. Gracias a ellos tengo una felicidad enorme en mi corazón. Conocí más a Dios a través de ellos y me alegro de haber ido. Volveré a ir pronto”.

 

Oriana Bardales Medina IV C

Hace 3 años en el colegio me invitaron para apoyar y ver de cerca lo que hacían los Misioneros de María, me gusto lo que hacían, compartían vivencias, llevaban la palabra de Dios a los niños y adultos de los pueblos en Otuzco, la experiencia me lleno de alegría, de paz, entonces decidí que si alguna vez me llamaban, la respuesta sin duda sería ¡SÍ!

Y así pasó, este año hubo una convocatoria para ser Misioneros de María y mi respuesta fue sí. Fueron dos jornadas previas de preparación: el hermano Julio y Ronald nos enseñaron dinámicas, que nos servirían para hacer un buen trabajo.

El día llego y todos estábamos muy ansiosos de empezar, subimos a Otuzco, 15 compañeros, miss Gaby, los profesores Gustavo y Arturo, para trabajar en los diferentes pueblos, nos organizamos en 3 grupos, Pichampampa Alta, San Francisco del Suro y Capulí, que fue mi grupo.

Ya en las comunidades llegó la hora de trabajar y empezamos con las dinámicas, entre juegos y canciones, les hablamos del mes Mariano y para terminar rezamos un rosario para la Virgen de la Puerta.

Compartir esta experiencia con los niños y los adultos es algo maravilloso, poner en práctica lo que nos enseñó Jesús, “Todos venimos a servir”, nos hace más felices y nos sentimos más satisfechos cuando actuamos y prestamos servicio a nuestro prójimo, pues sin duda es mejor dar y  que recibir.

 

Belén Távara Avila

La experiencia de la misión en Suro fue muy agradable y gratificante. El primer día de la misión estuvimos en Otuzco preparando todo lo que debíamos hacer, Al siguiente día por la mañana partimos a Suro, una comunidad ubicada a más o menos una hora y media de Otuzco. Al llegar a Suro nos quedamos en la casa del agente pastoral de la comunidad, señor Modesto Hurtado, Más tarde tuvimos una reunión con los niños a la que asistieron 40 niños. El tema era “a Jesús a través de María”, que significa seguir el ejemplo de vida de María, en especial su actitud de servicio. Hicimos algunas dinámicas y canciones, que, creo, fueron la parte favorita de los niñoa ya que podíamos ver en sus rostros su alegría y entusiasmo, también leímos y reflexionamos sobre algunas citas bíblicas. Al final, repartimos prendas de abrigo y premios para los niños. La reunión resultó muy bonita porque los niños aprendieron y se divirtieron mucho como pudimos ver en cada uno de ellos. Por la noche tuvimos la celebración con los adultos, leímos algunas citas y reflexionamos sobre ellas, cantamos y respondimos a las preguntas sobre los temas tratados, al día siguiente, era el 13 de mayo, el día de la Virgen de Fátima, tuvimos el rezo del Rosario temprano por la mañana.

Fue una muy buena experiencia y estoy muy agradecida por haber formado parte de ella, ya que tuvimos la oportunidad de estar al servicio de Dios y los demás, compartir los pobladores de Suro y con otros misioneros, eso te hace crecer como persona, darte cuenta de las habilidades o dones que Dios nos da a cada y nos permite acercarnos más a Dios y a nuestro prójimo.